Ya no le tengo miedo a empezar de nuevo, ni a estar sola, ni a encontrarme a un perro por la calle, ni a caminar en la noche, ni a las alturas, ni a las películas de terror o la montaña rusa. Ya no le tengo miedo a sufrir, ni a ser invisible, ni a las mariposas, y menos a los gatos de otras casas. Ya no le tengo miedo a lo nuevo, ni a los salones de pizarra blanca, ni a los tiburones, ni a quedarme ciega.
Ya no le tengo miedo a los payasos, ni al portón bajando, ni a no cumplir mis sueños, ni a las cucarachas, y mucho menos, a morir.
Ya no le tengo miedo a nada, porque a lo que le tengo miedo hoy, ayer lo deje de sentir.
Ya no le tengo miedo a nada, porque a lo que le tuve miedo ayer, hoy lo deje de sentir.
Hoy lo dejé de sentir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario